Alimentación en ERC

La alimentación en la enfermedad renal debe ir dirigida a conseguir varios objetivos:

  •  intentar que esta enfermedad avance lo más lenta posible
  • que las comidas que tomamos no aumenten mucho los niveles de algunos tóxicos en la sangre
  • que mantengamos un estado nutricional adecuado…
  • y, en general, mantenernos en las mejores condiciones posibles.

No lo olvides: tu estado nutricional va a depender, fundamentalmente, de la alimentación que realices. La persona con enfermedad renal, a lo largo del tiempo, puede pasar por varias etapas o tratamientos: prediálisis, diálisis y/o trasplante renal.

Las recomendaciones nutricionales van a variar en algunos aspectos de una a otra etapa de la enfermedad, así mismo, dentro de una misma etapa pueden haber diferencias según el sexo, peso, talla, nivel de actividad, etc.

LA ALIMENTACIÓN EN PRE–DIÁLISIS

En condiciones normales, nuestro organismo es capaz de seleccionar de los alimentos, mediante el aparato digestivo, todos aquellos elementos que necesita para la vida, eliminando a través de las heces y la orina las sustancias que definitivamente no puede utilizar. No obstante, cuando éste sufre una alteración como es el caso de la IRC, el consumo de alimentos debe ser controlado, debido fundamentalmente a que, al no poder ser eliminadas algunas de las sustancias de desecho del metabolismo celular, éstas se van acumulando en el organismo, pudiendo alcanzar límites peligrosos para la salud.

Así pues, ante una situación de insuficiencia renal, el nefrólogo pautará una dieta en función del grado y condiciones en que se encuentre el paciente, y éste deberá esforzarse en el control y cumplimiento de la misma, ya que de esta forma ayudará a que revierta, o en el caso de tratarse de una IRC, puede incluso retrasar la necesidad de comenzar con el tratamiento de diálisis.

No obstante, como recomendaciones básicas y que toda persona con insuficiencia renal debería adecuar a su dieta, serían:

Reducir o eliminar el consumo de Sodio

Aunque el sodio es uno de los minerales que el organismo humano necesita para mantener un correcto equilibrio, en la insuficiencia renal, los riñones cada vez van teniendo más dificultad para eliminar el exceso y mantener el equilibrio del organismo. Por tanto convendrá ir reduciendo tanto el consumo de la sal de mesa, como de aquellos alimentos ricos en sal (salazones, cubitos de caldo o concentrados de carne, embutidos, aperitivos, etc.)

Controlar el consumo de Proteína

Las proteínas se encuentran en huevos, carnes, pescados, leche, etc. y son fundamentales para la constitución y renovación de las células y tejidos del organismo. En la insuficiencia renal se tiende a perder proteína a través de la orina, debiendo compensar esta pérdida. No obstante, un exceso prolongado de proteínas en la dieta hace que al descomponerse en el organismo, van a dar mayor producción de urea.

Primar las Grasas Vegetales sobre las Animales

Las grasas son una de las principales fuentes de energía de nuestro organismo. Hay dos tipos de grasas, las de origen animal (mantequilla, tocino, chacinas, etc.) y las de origen vegetal (aceite de oliva, de maíz, margarina…), pues bien se debe ir reduciendo las primeras y sustituirlas, en la medida de lo posible, por las de origen vegetal ya que está demostrado su aspecto protector y beneficiosos sobre el sistema cardio-vascular, el cuál se suele ver afectado en los estados de IRC.

Reducir y controlar los alimentos muy ricos en fósforo y potasio

Sobre todos los frutos secos, los chocolates, quesos curados, vísceras, algunas legumbres secas y algunas frutas (plátano), con el fin de evitar la acumulación excesiva de estos elementos en el organismo.

LA ALIMENTACIÓN EN HEMODIÁLISIS

La alimentación en hemodiálisis requiere de un cuidado más específico debido a que la diálisis habitualmente sólo se lleva a cabo tres veces por semana. Aunque la limpieza de la sangre es efectiva, entre las sesiones de diálisis pueden acumularse sustancias de desecho hasta niveles peligrosos para la salud si no se lleva un tratamiento dietético adecuado.

La máquina de hemodiálisis no tiene la flexibilidad que tiene el riñón humano, es decir, la máquina elimina gran cantidad de sustancias sin distinguir si son beneficiosas o perjudiciales para la salud.

Es por ello, que además de limpiar la sangre de sustancias basura, elimina numerosos nutrientes esenciales para el organismo como son vitaminas, aminoácidos y proteínas, minerales, etc. Por esta razón, la persona en hemodiálisis puede desnutrirse y perder peso.

LA ALIMENTACIÓN EN DIÁLISIS PERITONEAL

A la hora de hablar de alimentación en el paciente en diálisis peritoneal hay que tener en cuenta, que debido a las características de la técnica, el paciente va a tener una situación bastante estable en cuanto a niveles de electrolitos y otras sustancias en sangre ya que el proceso dialítico es continuo, por lo que su alimentación va a ser más “libre”, sin tantas restricciones como en pacientes tratados por otras técnicas de diálisis.

Cuando decimos “libre” no queremos decir que no deben llevar un control alimentario sino que este control va a ser menos exhaustivo que en otros pacientes.

Las pautas alimentarías en ambos casos son muy similares, así que hablaremos de un mismo patrón alimentario para los pacientes con ambas técnicas dialíticas, aunque sin olvidar que la definición concreta de la dieta la determinarán las características propias de cada paciente.

El líquido de diálisis que se utiliza en la diálisis peritoneal puede presentar una elevada concentración en glucosa, de la que se calcula que el 80% es absorbido por el paciente.

Esto condiciona la alimentación en dos sentidos. Primero, a la hora de establecer el aporte calórico debemos tener en cuenta la cantidad de energía que le va a aportar el dializado, para no suministrar al organismo un exceso de energía que se acumulará en forma de grasa. Segundo, dado que los hidratos de carbono que aporta el dializado son simples, es decir, de absorción rápida, en la dieta deberán predominar los hidratos de carbono complejos o de absorción lenta. .

Además, la bibliografía nos indica que con el tiempo, en la diálisis peritoneal ambulatoria continua aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Esto nos obliga a tomar una serie de medidas dietéticas concretas: evitar el sobrepeso, es decir, intentar mantenernos en una franja de peso adecuado para la persona; controlar la cantidad de colesterol que aportamos en la alimentación, así como la cantidad de las grasas en general y, en especial, las grasa saturadas: el exceso de hidratos de carbono simples y la toma de alcohol. .

Otro problema nutricional común es la saciedad precoz. El volumen intraabdominal del liquido de dializado puede hacer que se sienta lleno y tenga dificultades para consumir nutrientes suficientes, en particular proteínas.

Puede ser útil que drene el líquido de dializado antes de comer y que vuelva a reinfundirse con intercambio libre al termino de la comida. Las comidas frecuentes de pequeño volumen también pueden ayudar a mejorar la sensación de plenitud.

El aumento de peso se observa habitualmente en la diálisis peritoneal ambulatoria continua. El líquido de dializado contribuye a una carga calórica importante. El evitar un aumento excesivo de peso es un aspecto importante a cuidar en la dieta, especialmente cuando se utilizan concentraciones superiores de dextrosa en el líquido de dializado.

Como se puede observar, al hablar de la alimentación de una persona tratada con diálisis peritoneal hay que tener muchos factores en cuenta. A partir de ahora iremos viendo poco a poco cuáles son todas y cada una de las necesidades de paciente y cómo va a ser posible cubrirlas todas con una adecuada alimentación.

 

Recetario menús saludables

 

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